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La Barra de Bueras!

 
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Historias de Liniers

Este sitio nació, como su nombre lo indica, con la intención de ser un punto de encuentro virtual para un grupo de amigos que solía juntarse en el Pasaje Bueras. Pero su objetivo no se agota allí: también busca convertirse en una referencia del barrio de Liniers en el ciberespacio.

Por eso, en esta sección, incluiremos historias, curiosidades y anécdotas relacionadas con el límite oeste de la ciudad de Buenos Aires. Desde ya, todos están invitados a participar y a contactarse a través de nuestro foro.

 

Actualidad del barrio

Proyectos polémicos en Liniers

Ante la circulación de una información que indica la existencia de un proyecto encubierto por parte de nuestras autoridades, debemos estar en estado de alerta y hacer circular esta información, para que todos actuemos en consecuencia ante dicha posibilidad.

El barrio porteño de Liniers esconde un proyecto para el “desarrollo” o “subdesarrollo” de la tradicional zona que, en lugar de beneficiar a sus vecinos, podría perjudicarlos debido a la consecuencia de la inversión de capital de un grupo empresario.

Según informaron los vecinos, el PROYECTO PARA EL DESARROLLO INTEGRAL DEL BARRIO DE LINIERS tendría el apoyo de funcionarios y legisladores de la Nación y la Ciudad. Si esto avanza, próximamente Liniers se convertirá en la extensión de la Villa 31, la terminal de Retiro, la Feria Gran Salada y además habrá una zona roja.

Los interesados, personas con el dinero suficiente para conseguir que su voluntad se lleve a cabo, pasan por encima de la opinión de los vecinos.

Como respuesta a esta medida, los damnificados de Liniers organizaron la defensa de sus derechos y sumaron la adhesión de los barrios Villa Luro y Versailles.

Entre otras cuestiones, si se da curso al proyecto, por diferentes etapas se realizará la Villa 31 y la Terminal de Retiro (donde venden ropa y demás) en los talleres ferroviarios de Liniers, y se instalará una zona roja próxima a la terminal de Micros. El grupo se apropiará también de los terrenos que iban a ser destinados a los vecinos y escuelas.

La Parada de Liniers, donde hay micros de larga distancia, localizada entre la calle Ibarrola y la Avenida General Paz, se convertirá en la Feria Gran Salada, con más de 2200 puestos de mercadería “trucha”.

La barrera de Cuzco, que facilita el cruce hacia la iglesia de San Cayetano, donde circula gente todos los días que se dirige en mayoría a sus trabajos, será clausurada. En consecuencia, la otra barrera de Barragán se convertirá en doble mano ocasionando dificultades en el transito.

Los damnificados directos reparten volantes para que no se continúe con el proyecto y se ocasione un mayor desprestigio al barrio, disminuya el valor de las propiedades y perjudique la calidad de vida de los habitantes de Liniers.

Liniers, próximo a la provincia de Buenos Aires, donde la colectora General Paz funciona como límite de Capital con provincia, está librado a la suerte. Es decir: Liniers, por ser el último orejón del tarro, ¿tiene que pagar los platos rotos de la ciudad?

Fuente: Asamblea Popular de Liniers

 

Protesta vecinal realizada el pasado 18 de julio en Rivadavia y Timoteo Gordillo


 

 


El mono de la calle Montiel

El sonido, grave y gutural, puede ser advertido a casi una cuadra de distancia. Sin embargo, no son muchos los que transitan las calles de Liniers con los oídos abiertos, dispuestos a escuchar lo desconocido. La gente, ensimismada, camina por la calle Montiel sin detenerse a escuchar el llamado de la bestia.

Están quienes oyen el aullido y apuran el paso sin mirar a los costados. También quienes lo oyen e intentan descubrir de donde proviene, sin acertar a qué dirección deben dirigir sus miradas: se fijan en los autos, en los negocios, algunos tratan de vislumbrar si algo extraño ocurre en la estación de tren… pero ninguno llega a encontrar a la fuente del rugido.

Y finalmente nos encontramos con aquellos vecinos u ocasionales transeúntes que atinan a levantar la vista y se encuentran con el mono al acecho. Sus garras sobre el borde del balcón, los ojos temblorosos y el cuerpo en actitud de alerta, como esperando el momento en que se corte la soga que lo detiene y pueda dar rienda suelta a su instinto salvaje. Mientras tanto, aguarda y no deja de emitir sus aullidos y gruñidos, en un intento por recordar a quien quiera oírlo que un mono no es un animal doméstico, no es una mascota que pueda vivir en paz frente al shopping del barrio.

Los interesados en conocer al protagonista de esta historia, no tiene más que caminar por Montiel al 100, entre la avenida Rivadavia y Ramón Falcón, a mitad de cuadra y justo frente al estacionamiento del mencionado centro comercial. En un añejo balcón, el mono de la calle Montiel espera su momento de libertad.
 


 


Aquel Liniers inolvidable (Parte I)

Recuerdos

¿Escucharon….? Ya viene el carrito de la Panificación.

Su llegada era precedida por el sonar reiterado de la corneta, cinco o más veces. Los chicos que estábamos jugando en las calles del barrio de Liniers durante el año 1962, sabíamos que era el momento de interrumpir los juegos y mirar hacia la esquina. Allí aparecería, dando la vuelta, una jardinera pintada de rojo y tirada por una mula o un caballo que venía hacia nosotros.

Nuestras madres salían a su encuentro. El repartidor detenía el carrito, bajaba y abría las puertas traseras, dejando al descubierto una verdadera panadería ambulante. Las tentaciones eran variadas: pan lactal, francés, integral, facturas, budines, dulces y todo lo rico que uno deseara. Su procedencia, una fábrica que elaboraba productos de la mejor calidad en la Capital y que llegaba a cada hogar, barrio por barrio, casa por casa.

Hoy deseo contarles a todos aquellos que no la conocieron y a los que ya la olvidaron, qué fue La Panificación Argentina.
 

Continuará...


Los paseos de Roque

“Estoy leyendo un libro”, comenta Roque a quienes se cruzan en su camino por las calles de Liniers. Y el tiempo presente de su decir no podría ser más exacto: efectivamente, Roque lee un libro mientras camina por el barrio. Aunque su conducta parezca eludir los cánones de la normalidad, hay que reconocer que su paseo respeta una lógica casi matemática. Una mirada al libro, otra a la vereda, nuevamente los ojos al libro, otra vez mirar hacia delante… Roque puede caminar y leer a la vez. No se choca con nadie. Y hasta tiene tiempo para saludar a los vecinos y comentarles que, claro, está leyendo un libro.

En otro de sus paseos, Roque sorprende a Liniers con una flauta. Suena desafinada, sí, pero nadie puede negar que el tipo sopla con fuerza y se empeña en sacar sonidos del instrumento. De todas formas, su faceta musical no termina en ese intento. Hay días en que se escucha a lo lejos alguien que canta y uno ya sabe que, en pocos minutos, se cruzará con Roque.

No es un hombre de negocios, no está en plan de ventas. El saludo lo ofrece sin discriminación, lo tiene ahí a disposición de todos y de todas. Parece que no le importa que le esquiven la mirada o que hagan oídos sordos a sus palabras. Roque es así, se siente feliz al caminar por el barrio, al leer o al cantar. Comparte su alegría con la gente, no ahorra sonrisas. Roque es un tipo sabio.