|
Así se formó
la Barra de Bueras (Parte IV)
Todo un acontecimiento fue el comienzo de la secundaria: marcaba
el fin de la infancia, nos sentíamos importantes y “grandes”. La
mayoría de nosotros fuimos al (de pié por favor) Nacional 13,
cuando todavía era solo de varones. Hay muchas anécdotas
para contar, es como un Juvenilia moderno, historias que mas
adelante presentaremos.
A los 15 o 16 años conocimos a un grupo de chicas del
Instituto San Cayetano, nos hicimos amigos y como era de
suponer, comenzaron los noviazgos. Algunos más en “serio” que
otros, y algunos fue tan “en serio” que hoy hay dos matrimonios:
Gustavo y Adriana y Carlos y Silvia.
Éramos como un bloque, todos juntos a todos lados: los bailes de
15, los partidos de fútbol, los picnic de la primavera... hay un
recuerdo que jamás voy a olvidar, y aquí quiero hacer un pequeño
paréntesis para recordar a dos mamás que nos “bancaron” siempre:
Zulema (mamá de Patricia) y María Luisa
(mamá de Vilma).
¿Qué persona hubiera soportado que 7 u 8 chicos (¿chicos?
Teníamos entre 17 y 18 años) le cayeran de sorpresa a las 5 de
la tarde a “tomar la leche”? Y nunca llevamos nada!
Momentos que
por ahí parecen tontos, pero recuerdo ir todos por la calle
Carhué, abrazados, ocupando toda la vereda, entonando
canciones de Sui Géneris y preguntándole a la gente que
pasaba si conocía la casa de “Larrañaga” para invitarlo a
un baile y aclarábamos que ésta persona era paralítica. El
mentor de esta broma, ¿quien otro? Javier.
Las tardes
terminaban en la heladería “El Ciervo” saboreando un Ice
Cream.
A los 18 años
comenzamos a explorar “la noche” y los lugares de
“onda” estaban en Ramos Mejía, donde había más de una
docena de boliches para elegir. Por nombrar algunos: Pinar de
Rocha, Crash, Notte, Stadium, Juan
de los Palotes, Jonas, Camelot, For Export,
entre otros. Los sábados a la noche cita obligada en Pinar de
Rocha, aunque a veces éramos conducidos siempre de la mano
de Daniel “El Negro” Vior a lugares que solo Dios sabe de
donde los sacaba: Kalajari, Jericó y otro que no
recuerdo, el mas cercano 60 km. Ir a Pinar era algo
esperado durante toda la semana, nos producía placer estar ahí,
la música (el disc jockey era Dippi), el lugar, los
tragos, las…..chicas!!!

Nos íbamos a
las 4 de la madrugada, directamente a “La Tina” una
confitería que estaba en Rivadavia casi esq. José León
Suárez a comer pizza y café con leche. El Griego
mojaba la pizza en el café con leche, un asco.
Los domingos a
las 17 hs., Crash, el otro boliche elegido por la barra,
y esta rutina la practicamos durante varios años.
Continuará…
- Ver
Así se formó la Barra de
Bueras (Parte I)
- Ver
Así se formó la Barra de Bueras
(Parte II)
- Ver
Así se formó la
Barra de Bueras (Parte III)
|