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Así se formó
la Barra de Bueras (Parte I)
Corría el año 1962; una
tarde de verano en la esquina de Gana y Amadeo Jacques…

Carlos Gudiña en su pequeña bicicleta y Javier Eugui
en su motito roja, dos chicos de apenas cinco años de edad
que se veían por primera vez, cruzaron miradas y cada uno volvió
sobre lo andado. A partir de allí, el encuentro casual se fue
transformando en una amistad que iría creciendo con el paso del
tiempo y con cada una de las experiencias que vivirían juntos
como compañeros de banco de la escuela primaria Santa Cruz
(una institución ubicada al lado de la Iglesia San
Cayetano).

Tiempo después, a ellos se le unirían otros chicos vecinos:
Jorge Ceballos, Sergio Puglia y Horacio Santaya.
Sus encuentros comenzaron a ser más frecuentes y era común
encontrar al grupo en la puerta de la casa de Sergio, que
para ese entonces ya se había convertido en el punto de reunión
de estos amigos.
En aquella época hacían furor las figuritas Fulbito y
Golazo. Por supuesto, todos tenían el álbum y era una
costumbre juntarse todas las tardes para cambiar figus en primer
lugar y luego jugar al chupi, al punto y a la
tapadita. La tarde pasaba volando con tanto entretenimiento
pero no todo terminaba ahí: al llegar cada uno a sus respectivas
casas, la tarea consistía en pegar en el álbum las figuritas que
habían cambiado y ver como, muy de a poco, se iban llenando las
hojas. Claro, el sueño de todos era ganar el premio del álbum
lleno: LA PELOTA DE CUERO.
Continuará…
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Así se formó la Barra de
Bueras (Parte II)
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Así se formó la Barra de
Bueras (Parte III)
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Así se formó la Barra de Bueras
(Parte IV)
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